Fases del aprendizaje del italiano

Hola, qué paisa. Hace unos años hice un Erasmus to’ guapo en Nápoles, Italia. Me quedé un año y me propuse aprender italiano costase lo que costase. Escribía cosicas en un blog y ésta es una de ellas.
Un Erasmus no vive, sobrevive.
Partiendo de esa base, podemos decir que nosotros no hablamos italiano, sobrevivimos usando italiañol. Sobre todo al principio.
Aprender italiano no es difícil, incluso pa mí, una zoqueta de los idiomas. Pero es cierto que, en general, pasamos por varias fases:

FASE 1. Gestos como único método de comunicación.

Dícese de la primera fase que sufrimos los Erasmus nada más llegar a Italia en la que nos comunicamos cual Australopithecus.
Y sin coñas… Tardé tres semanas, TRES, en aprender a decir forbici /fórbichi/ (tijeras). Me dedicaba a simular el movimiento con los dedos. Aún mis compis de piso se ríen de eso. *Tres años después, las hijas de la gran p#!@ lo siguen haciendo
Inmediatamente después, hice esto:

FASE 2. Frases en español, palabra en italiano.

Consiste en usar la lengua española y su gramática para comunicarse, insertando algunas palabras italianas (o “italianizadas”)
Sea esto un claro ejemplo [léase con la fonética española]:
Yo sono Cris y estudio Sience dela formachione.
(…) Sì, sì. Yo yeri ho andato a Pompei, è belisimo.
(…) El film “la parte oscura del corazone” mi ha piachuto molto.
Crees ser graciosa, pero, en realidad, se ríen de tu pronunciación y tus palabras inventadas. ¡Pero no pasa nada! Porque las/los españoles tenemos un encanto exótico gracias a nuestro acento y eso nos hace to sensis.
Capítulo de Cómo conocí a vuestra madre. Seriaca.

FASE 3. Frases en italiano.

Esta fase, de larga duración, se produce cuando el individuo en cuestión deja de decir “ho andato” y pasa a utilizar, de manera natural, “sono andata/o” (he ido).
Pero, y sobre todo, esta fase se caracteriza cuando se utiliza correctamente la palabra: comunque /comúnkue/, teóricamente significa “de todas formas”, pero que, luego a luego, significa de todo menos eso.
-Comunque, fa caldo. [Alfano, M. (2014)]*
*Esto es totalmente verídico, mi compañera de piso de Nápoles, que es italiana, un día sale de su habitación, se asoma a la ventana del salón donde estaba yo, ahí, callá, sin decir nada, y va ella y suelta, así, de la nada: “comunque, hace calor” y yo, en plan loca: “pero qué coño significa comunqueeee!!!” Nah, no significa na y significa todo. Ésa es mi reflexión después de tres años.
Ha tenido tal repercusión entre algunos Erasmus, que la usamos, incluso, cuando hablamos en español.
Otra frase italiana que usamos mucho entre nosotros es: non ce la faccio più /non che la fachio piú/, que quiere decir algo así como que no puedes hacer algo, que no te apetece… o que estás hasta’R coño.
Y mis españolizaciones favoritas son:
-Diventar proveniente del verbo diventare que significa convertirse, llegar a ser, volverse…
Escochar proveniente del verbo scocciare, léase en murciano como /ehcocháh/ y que viene a ser: apalancarse o no tener ganas de hacer algo, que te entre toa la perenzanca.

Peli Come, reza. ama. En una famosísima pizzería de Nápoles (es que ‘tá to buena, y la pizza también muahahah)

FASE 4. Ya diferencias los acentos. 

Esta fase se caracteriza por saber distinguir los acentos italianos. No sabrás decir exactamente si es de Bolonia o de Milán, pero sabes diferenciar, más o menos, acentos del norte, del centro y del sur de Italia. También empiezas a distinguir el acento portugués, alemán, francés… cuando los otros Erasmus hablan en italiano.
Peeeero, lo más importante, sabes decir si una persona es napolitana o no. Y eso te llena de orgullo y satisfacción.

FASE 5. Adquirir el acento napolitano.

Dícese de la fase más bonita del Erasmus, cuando el estudiante adquiere el acento napolitano.
En mi caso fue el fontanero quien me lo dijo por primera vez, y desde entonces no paran de decírmelo. Cosa que me superencanta.
Desde mi punto de vista, significa que estás haciendo bien tu trabajo. Significa que estás sobreviviendo a tu Erasmus y que hablas con gente local, que te adaptas al contexto en el que vives.
El truco es utilizar frases napolitanas que hayas escuchado en Gomorra la serie o que escuches por la calle. Ma che ce ne foot’!?, c’amma fa?, stai senza pensier’, uagliò… ¿¡A quién le importa!?, ¿qué le vamos a hacer?, ni te rayes, zagal…

Metro parada de Toledo, catalogada como de las más bonitas del mundo.

FASE 6. Vuelves a casa y llevas Nápoles en la sangre.

Aún no he vuelto… Pero acabo de comprar el billete, me ha entrao la morriña y he escrito esta entrada… *Escribí la entrada en mayo y me fui en julio…
Pero bueno, todavía me queda… Aunque ya tengo a mi preciosa Nápoles en el corazón. Me siento parte de esta ciudad. Y ella forma ya parte de mí.
Adoro la pizza como adoro los paparajotes.
Me encanta decir stai senza pensier como decir picoesquina.
Me río de los cafones tanto como de los garrulos.
Me relaja pasear por Lungomare tanto como por el Tontódromo.
Pero, sobre todo,
amo Nápoles tanto como amo Murcia.

Hoy por hoy Nápoles sigue siendo mi segunda ciudad. He ido dos veces después del Erasmus y, jo-der, es la ciudad más bonita del mundo.
He vivido en Toronto y en Londres, pero no, como Nápoles, ninguna. No porque sea Nápoles, que también, porque es mi ciudad Erasmus. Porque no conozco a nadie que se haya arrepentido de su Erasmus y porque…
En Nápoles se llora dos veces, una cuando llegas (de lo puto caótica y desastre que es, vas a querer pirarte) y otra cuando te vas (porque no te quieres ir).
Vedi Napoli e puoi muori.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: