VIAJAR SOLA EN AUTOSTOP. Se puede y no es peligroso, COÑO.


Un buen día decidí que quería hacer autostop. WTF? Sí, bueno, que quería “practicarlo” en algún lugar cerca de casa, para poder dentro de poco hacerlo a lo grande (Francia, en unas semanas).
Esta primera vez fue de Murcia a Granada que hay 280 km y es “poca cosa”.
Murcia, porque es donde vivo (ahora), Granada, porque es una ciudad medianamente cercana y en la que he estado varias veces… seis en concreto… Y tengo los santos ovarios de no haber entrado a la Alhambra (todavía).

El día anterior de salir a hacer autostop estaba acojonada. Bueno, acojonada no, lo siguiente. Incluso llegué a pensar: Hostias, ¿y si es la última vez que veo a mi abuela? Nada más lejos de la realidad. (De hecho, no me libro de ella -ni quiero-. Ahora mismo está quejándose de lo desordená que tengo la habitación -y tiene toda la razón, luego la recojo, os lo prometo-).

 

Preparación

Había leído “Autostop. El manual para viajar a dedo por el mundo” para ayudarme en la logística y “Caminos invisibles” para la motivación. Ambos libros son de una pareja que viaja por el mundo haciendo autostop y son muuuuy pros. (Sí, igual soy la única imbécil que se va a “practicar” el autostop y se compra manuales para ello… Pero oye, me sirvieron).

Me descargué la aplicación  Hitchhiking maps, donde puedes ver los mejores y peores puntos para hacer autostop, aunque también lo puedes ver en su página Hitchwiki y vi que el punto más cercano a Murcia.

 Primer autostop. Murcia – Granada.

M me acercó a la estación de servicio y, como no se fiaba, me dijo: “Yo me quedo en el coche aparcado en otro sitio, cuando te levanten entonces me voy.”

Salí con mi cartelito (del cual el primer fallo que encuentro es que las letras estaban muy juntas y noté que los conductores tenían que esforzarse por leerlo) y mi gorro de Navidad, ahí derrochando buen rollo navideño.

No me digáis que si peazo de Mamá Noel no la levantáis, con lo que molo de Mamá Noel.

A los 25 minutos de estar intentándolo me entró el bajón. Incluso ganas de llorar… Subí al coche de M y me soltó: “Ya lo has intentado, está bien, ahora volvamos a Murcia y lo intentas otro día”. Y fue como: NO. No voy a tirar la toalla. Y salí del coche con ganas de comerme el mundo.

Paró uno… Pero no me terminó de convencer y le rechacé amablemente. Él iba a Lorca, que no está ni medio cerca de Granada, así que tenía la excusa perfecta. Y si me hubiera ofrecido pasaje a Granada hubiera sacado mi móvil y hubiera dicho: Ay, lo siento justo acaba de escribirme mi amiga que me recoge en estos instantes y me lleva ella. De todas maneras, muchísimas gracias por ofrecerse (es de ser bien nacido el ser agradecido). Quizás sea una excelentísima persona, pero… Hay que dar al sexto sentido la importancia que se merece. Tu instinto es tu mejor aliado.

Somos las autostopistas quienes elegimos en el coche de quién nos subimos y no al revés.

Tuve que esperar bastante. En total (sin contar el parón desmotivador de 20 minutos que seguramente me hubiera hecho perder algún coche directo a Granada) esperé 1 hora y cinco minutos [sin embargo a la vuelta bajé la media muuuy mucho ;)]
Pero al final paró una pareja de unos cincuenta y tantos en un Land Rover blanco. La conversación previa que tuvieron en el coche fue la siguiente:

Marido: Mira, si también va a Granada, vamos a llevarla.
Mujer: ¡Pero cómo la vamos a llevar, si no la conocemos!
Marido: Pero mírala, lleva un gorrito de Papá Noel, ¿no te da penica?
Mujer: ¡Que no, hombre, que es una desconocida!
Marido: Mujer… Que podría ser tu hija…
Mujer: Tú sí sabes cómo hacer daño…

(La mujer baja la ventanilla…)

Mujer: ¿A dónde vas, corazón?
Yo: A Granada 😀 😀
Mujer: Venga, anda, ¡sube!

Y desde ahí todo fue sobre ruedas (JOJOJOJO ¿lo pillas?).

Eran una pareja de españoles que se habían conocido en Suiza, se habían casado allí y habían tenido los hijos y to’ allí. Su hija tiene un año más que yo y también le gusta viajar, por eso les recordó a mí.

Estuvimos hablando de muchísimas cosas, me preguntaron por mis viajes, por mis experiencias de au pair, por mis experiecias de Couchsurfing, hablaron de su familia, de sus hijos, hablé de mi familia, mis previos y futuros viajes… Y ya, a la hora, me dijo: Oye, pues sí que pareces buena cría. Jajajajajaja Me morí de la risa. Caí en la cuenta de que la imagen de mochilera que quizás tenemos los españoles es una locarcoño que su familia no la quiere y que por eso viaja en busca de un nuevo hogar, especialmente si viaja sola, porque si la quisieran viajaría con alguien más ¿no? No sé. Me lo acabo de inventar, pero es lo que me imagino que se imaginan. ¡Desmentidme si SUS atrevéis!
Pos no creo que sea mi caso, ni el de casi nadie. A mi familia no le hace ni pizca gracia que viaje ni haciendo Couchsurfing, ni haciendo autostop, ni sola, ni na’ de na’. Son una familia normal y corriente que como me quieren muy muNcho no quieren que me pase na’ malo.

Granada nos sienta supersexy

Cuando LLEGUEMOH a Granada (como dice mi abuela), contacté con mi Couchsurfer. Una chica boliviana, su marido peruano y su hijo crecido en México. Juntos han vivido en Perú, México, Estados Unidos… Y ahora toca España.
Se portaron GENIAL. El niño era un máquina del ajedrez y con ellos estuve hablando, entre muchas cosas, sobre el futuro viaje que quiero hacer a Sudamérica.

Pasé un maravilloso día con ellos, desayunamos huevos revueltos con jamón serrano y bacon (yummy yummy in my tummy!), luego estuvimos pintando con las acuarelas que llevo para financiarme el viaje y ya nos bajamos al centro. Allí me despedí de ellos y me fui a casa de mi siguiente host.

E es una chica griega que está haciendo su Erasmus prácticas en Granada. Mientras nos tomábamos una tapa y caña nos contamos lo que habíamos hecho en Nochebuena y hablando, hablando, la invité a venirse a Murcia a pasar una Nochevieja a la española con mi familia y amigas.

Tres días más tarde, celebrando el dos mil diecichocho!

Al día siguiente me levanté temprano, cogí el metro (sí, a mí también se me cayó er shoushou ar suelo cuando me enteré de que Granada tenía metro) y me fui a la última parada: Albolote.

Allí Google Maps decía que para ir a la estación de servicio tenía que hacer 40 minutos andando. Buasss… A mí me entró un perezote… Que dije: seguro que si tiro por aquí puedo atajar y llegar antes…

Al principio bien… Pero luego hubo un “algo” mu’ dentro de mí que me dijo: socia, t’has equivocao, por aquí no llegas ni del palo. Y efectivamente. Por lista.

Así que pensé, bueno, no problemo, yo me hago la despistada y al primer coche que pase le intento dar pena a ver si por lo menos me encamina un poco.

Dicho y hecho.

Segundo autostop. Pa’ la estación de servicio, por favoH

Justo paró un coche para hacer un ceda. Y yo, con mi paraguas (porque encima llovía) que seguro que daba más penica todavía (si cabe), me acerqué con el móvil y le pregunté que si ése era el mejor camino para ir a la estación El Torreón. Me miró con cara de… emmmm poh va a ser que no, guapi. Después de decirme lo muy muy equivocada que estaba me ofreció acercarme al camino que llevaba a la estación. Una vez que me monté, el hombre, superamable, me estuvo explicando cómo ir a la estación la próxima vez, qué ruta coger, etc. y a la que me di cuenta, no me había dejado en el camino, me había dejado directamente en la estación. ¡Tomaaaaaa! Minipunto que demuestra que la gente es buena y realmente quiere ayudar.

No, no es suerte, porque yo hecho la lotería y no me toca.
Es que la gente es como tú y como yo y quieren ayudar.

Una vez en la estación entré a desayunar, porque de verdad que tenía pánico. Esta vez no tenía a M que me acercara a la estación (hola, a las 10 de la mañana ya estaba ahí y seguía pensando que se me haría de noche antes de llegar. Así de agonías soy).

Entro, me pido mi café con leche y media tostada (al final de la entrada desgloso todo lo que me gasté en los tres días) y me salgo a hablar con una chica que tiene una perrita monísima llamada Even (por Stranger Things). Hablando un poco me cuenta que va a Murcia, a lo que yo, que llevo la mochila a cuestas, me giro y le digo:

¡Poh yo también voy pa’ Murcia!

Ella sonríe, pero dice que vienen desde Sevilla en Blablacar y que el conductor había puesto tres asientos para que no fueran apretados. Bueeeeeeno… caaaaasi cuela. Pero la chica me cae bien, yo sigo hablando con ella, sigo jugando con la perra y al poco me despido.

Saco el paraguas y me voy al punto perfecto para hacer dedo. Debajo de la lluvia reshulona.

Tercer autostop. Granada – Murcia

E, mi anfitriona CSfer, me había dejado una cinta para que la atara al cartel y que me la colgara del cuello. La verdad es que me vino de perlas porque como llovía necesitaba una mano en el paraguas y la otra pa’ hacer gilipolleces (y ser una Mamá Noel gilipichis).

Justo cuando empiezo, una señora pasa con el coche a toda hostia… Bueeeeno… No me voy a desanimar, llueve, pero llevo leotardos debajo pa’l frío y estoy escuchando música pa’ no desanimarme. Vamos bien.

A los treinta segundos literales veo a un coche, acelera, frena, va lleno, los veo que hablan, acelera un poquito y el conductor baja la ventanilla. De copiloto veo a la chica con la que había estado hablando y a su perra Even. Tiempo total de espera (entre que se decidían y no), 1 minuto a lo sumo.

Una vez más el gorrito de Mamá Noel ayudó, según me comentaron luego, a la decisión de estos chicos taaaan majos a levantarme y llevarme a Murcia de vuelta.

El camino fue la leche. No paramos de hablar, especialmente el conductor, la chica y yo y de vez en cuando se nos sumaba el hombre sentado a mi derecha. Las casi tres horas se pasaron voladas entre risas y anécdotas.

Y así fue cómo una locarcoño tuvo su primera experiencia en autostop. No sé si fue el ambiente navideño o si fue que realmente la gente es buena y de verdad que quieren ayudar (vale, sí lo sé, es lo segundo), especialmente porque piensan que el resto son mu’ malos, mu’ malos y que como van a hacerte daño, ellos te ayudan pa’ que eso no pase.

Reafirmo mi creencia de que ser mujer mola más para viajar sola. La gente no te ve como amenaza. al contrario, ve al mundo como una amenaza para las viajeras solitarias (pero que nunca solas) como yo… Y como tú. Sólo hay que atreverse y confirmarlo.

Buen viaje y buen autostop, gentucilla maravillosa 😀

 

DESGLOSE DE TIEMPO Y GASTOS

 TIEMPOS DE ESPERA
1 autostop 1h 05 min
2 autostop 0 min buena voluntad
3 autostop 1 min
 TOTAL: (sin contar el segundo)
33 min promedio de espera.

 GASTOS
1.40 € Bus Granada - casa de mi CSfer
4.20€ tapa y caña, invité a E, mi CSfer
2.75 € paraguas
1.65€ Metro hasta Albolote
2.20€ Desayuno en la estación
 TOTAL: 12.20€ / Gasto diario: 4,06€
 Gastos evitables:
 -El billete de bus a casa de mi Couch, no estaba taaaaan lejos.
 -La invitación a mi Couch de tapa y caña, pero era un detallico.
 -El puto paraguas si hubiera mirado la predicción del tiempo ¬¬

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