Clara Campoamor y el voto femenino

Querido diario viajero:

Inauguro una sección del blog que creo es totalmente necesaria. Mujeres en la Herstory
Me apetecía empezar con algo cercano, con alguien de mi país. Con la gran…

Clara Campoamor

Sin duda mi favorita, una tía que no paró hasta que consiguió lo que quería: el sufragio universal en España, es decir, que mujeres y hombres pudieran votar en igualdad de condiciones.
¿Y por qué recalco lo de “en igualdad de condiciones”? Queridas, con anterioridad se propuso que las mujeres casadas tenían que ser “debidamente autorizadas por los maridos”. O sea, que como se pusiera chulo, él te podía soltar un: “Nena, si te pica, te rascas, pero tú no votas. Sin embargo, te autorizo a plancharme las camisas. De nada.”
Pero poco a poco, y ya con Campoamor, fue mejorando la cosa. Se propuso dejarnos votar, independientemente de nuestro estado civil. Ah, eso sí, los hombres podrían votar con 23 años y las mujeres con 45, cuando fueran “maduras”. Pero menos mal que teníamos a la gran Clara ahí dentro para triturar esa propuesta y reciclarla en papel para el culete.

Hablemos de ella: trabajó como mil cosas (modista, traductora, telefonista, profe de mecanografía…) pero de las cosas que me superencantan de esta mujer es que acaba el Bachillerato con 33 años, y se hace abogada con 36, estudiando y trabajando al mismo tiempo. Ole sus ovarios.

“La libertad se aprende ejerciéndola”. Campoamor, C.

Bueno, la colega accede al parlamento en 1931, II República Española.
La situación fue totalmente irónica. Por un lado, las mujeres no podían votar, pero por otro, sí se podían presentar a candidatas. WTF? Yep. Los hombres pueden elegirte, pero tú no puedes elegir a nadie. Venga… vale.

Así que, ahí es cuando entra nuestra querida Clara por el Partido Republicano Radical, junto con otras dos mujeres de otros partidos (Margarita Nelken y Victoria Kent, a las que vamos a odiar profundamente porque se opusieron al sufragio femenino),

Nos encontramos en una España donde el cometido de las mujeres era cocinar, criar y rezar.
Sin embargo, poco a poco empieza a cambiar la cosa. Las mujeres ya están incorporadas al trabajo remunerado, empiezan a ir a escuelas superiores y se vuelven activas en política. Pero todavía la religión tiene un peso muy importante en la sociedad.

De ahí vino la excusa de Victoria Kent. Ella decía que por el bien de la República, que como que no, que las mujeres no están preparadas para votar, que votarán en contra de la República por influencia de la Iglesia y que no nos convenía.

“El argumento que esgrime [Victoria Kent] tiene mucho salero. La mujer no debe votar porque no es republicana, es decir, que sólo los republicanos tienen derecho a votar. Habrá que hacer también la selección entre los hombres”. Campoamor, C.

A Campoamor no le importaba que el voto perjudicara supuestamente a la República. Le preocupaba que las mujeres no ejercieran su derecho. Era una cuestión de principios y no de consecuencias.

Clara, durante mucho tiempo, y con muchas peleas, se las ingenia para hacer aliados (su propio partido le dio la espalda). Hace amigos por interés, como los de la derecha (religiosos) y otros por ideales, que realmente creían que la mujer debía tener los mismos derechos que los hombres.
Al final sale la votación, y el 1 de octubre de 1931 se aprueba el sufragio femenino con una ausencia de casi el 40% del total de parlamentarios 121 en contra y 161 votos a favor.

La primera vez que las mujeres ejercieron su derecho a voto fue en el 33, y ganó la derecha (adivinad a quiénes le echaron la culpa), pero en verdad fue cuestión de estrategia, como bien explicó Campoamor en el análisis que hizo de las elecciones. Los partidos de derecha y centroderecha se presentaron unidos, al contrario que la izquierda. ¿Sabéis eso de “divide y vencerás”? Poh va’ser que no. Además Clara también decía (algo así como) “Pero amoh a ver, arma cántaro. Si los de la izquierda habéis hecho lo imposible pa intentar que las mujeres no consiguieran votar, poh lo lógico y normal es que luego no os voten, si habéis habéis parao de j*derla. ¡DIGO! Vaya, que amejó m’equivoco.” (bueno, quizás no sean las palabras exactas, pero era lo que quería decir).

Y fíjate tú, qué ironías de la vida. En el 36 la izquierda se presentó unida y ganaron. Vaya, Vaya… ¿De quién es la culpa ahora, eh?

Foto: Luiscdiaz

Después vinieron las elecciones del 36, PIM, golpe de estado, PAM, guerra civil y PUM, F r a n c o.

Mi abuela (que es la más grande y la más feminista de este mundo, aunque ella no lo sepa) siempre me dice “yo no sé por qué dicen que con Franco no se podía votar. Yo recuerdo que nos llamaron para ir a votar y tal que llegamos tu abuelo y yo, el guardia civil que estaba esperando amablemente en la puerta, nos dio las papeletas y votamos. Que fuera democrático es otra cosa, pero que no me vengan con tonterías que yo con Franco he votao”. Es una cachonda.

No, ahora en serio, fuera coñas. Después de la muerte de Franco en el 75, vino la transición y en el 77 se celebraron las primeras elecciones democráticas. Nadie se planteó cómo darle el voto a las mujeres. Se daba por hecho. Y esto fue gracias a Clara Campoamor.

“En todo el mundo fueron necesarias miles de mujeres sufragistas para conseguir el voto femenino. En españa lo consiguió una sola mujer desde la tribuna de un parlamento.”

Clara Campoamor: La mujer olvidada.

 

Recomiendo:
Película:
Clara Campoamor: La mujer olvidada.
Documental 1: Mujeres en la Historia: Clara Campoamor.
Documental 2: ¿Un mundo feliz? – Clara Campoamor.
El Ministerio del Tiempo: T2 Capítulo 18 Separadas en el tiempo


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